Aprendiendo de las experiencias

La vida es aprendizaje, eso es definitivo, o por lo menos así debería ser. Cada experiencia que pasa, por muy insignificante que parezca trae consigo una lección. Vista la vida desde este punto de vista, no existen las malas experiencias, porque son oportunidades de aprender.

Últimamente me he dado cuenta de esto, en diferentes lados de mi vida. Tanto en el trabajo en los momentos en que critican, el orgullo está listo a saltar para levantar la defensa. He aprendido que la situación puede ser mucho más provechosa si se deja a un lado el orgullo, se aceptan los errores y limitaciones, y se toman las críticas objetivamente. Aprendiendo cada vez de cada situación.

Para lograr esto hace falta autoanalizarse y realmente encontrar cual es la fuente de las frustraciones o enojos que uno pueda tener. De allí es que es necesario olvidar el orgullo, una tarea no muy fácil, pero que lleva a ver las cosas mucho más claras.

Yo no he estudiado psicología, ni digo que estas sean verdades absolutas. Para mi no es más que una forma de pensar, lógica para mi, para lograr ver las cosas claras, definiendo un camino claro y abstrayéndolo de las situaciones que podrían dañar el buen juicio.


Salté el obstáculo

Obstáculo o reto, como quieran llamarle. Lo cierto es que por fin logré dar el trago amargo que me alejaba un tanto más de graduarme: El Examen General Privado.

Aunque me retrase un poco en cuanto a la fecha en que me había propuesto hacer el privado, lo importante fue tomar la decisión, y créanme no fue cosa fácil ni mucho menos relajada. Las semanas anteriores estuvieron muy cargadas pero extrañamente no me sentía nervioso como yo hubiera creído que iba a estar en esa situación, por lo menos hasta que el examen ya estaba cerca.

El estrés era inversamente proporcional al número de días que quedaban para el examen. A medida que se acercaba la fecha, yo sentía que me hacían falta más cosas por estudiar, pero creo que esa situación siempre se hubiera dado así hubiera tenido más tiempo.

Tuve la suerte de que dos semanas antes del examen me hablaran de un Ingeniero que preparaba estudiantes para su examen privado. Lo contacte y empecé a ir a sus clases, que la verdad me parecieron excelentes, muy concentradas al objetivo principal. Realmente las clases fueron de una ayuda invaluable y de no haber ido, los resultados no hubieran sido tan satisfactorios.

El examen privado consta de tres días para evaluar cada una de las áreas. Cada día el examen escrito y práctico se debe realizar de 8 am a 6 pm, y el examen oral de 6 a 8 pm. Jornadas largas pero que en el estrés y el nerviosismo de terminar todo a tiempo y hacerlo bien, no se sienten.

Antes de realizar el privado, imaginaba que al darme la noticia de que lo había ganado iba sentir una felicidad absoluta, pero más que eso lo que sentí fue alivio de por fin haber terminado ese proceso tan tedioso y días y días de estudiar para algo que esperaba desde hace casi dos años.

Ahora que dispongo con un poco más de tiempo (un poco nada más) espero poder realizar tareas que había dejado de lado. Entre ellas, revivir este blog que había quedado olvidado.


El Inicio

Desde hace rato ya que vengo leyendo diferentes blogs, y siempre me dije: ¿debería yo de hacer uno? Mis planes se quedaron nada más que en mi cabeza por un largo tiempo, hasta que hoy –producto de tener que estudiar, y no tener ganas-, decidí empezar con esto. Lo que va haber en este blog: ni idea. Quien sabe que giros habrá y que temas se tratarán. Lo que sí es seguro es que va haber de todo un poco de las cosas que me gustan, entre ellas el diseño web, la música, filosofar, arquitectura, videojuegos, libros, la vida en Guate, política, chingaderas, otros blogs, programas de la tele, cine, libros, viajes, Google, economía, lugares interesantes, fiestas, sacadas de madre, arte, software libre, hardware, Inter…. bueno, en realidad sobre cualquier cosa. Así que espero que haya algo interesante para todos y nos encontraremos por allí, en algún lugar de la blogósfera.