Aprendiendo de las experiencias

La vida es aprendizaje, eso es definitivo, o por lo menos así debería ser. Cada experiencia que pasa, por muy insignificante que parezca trae consigo una lección. Vista la vida desde este punto de vista, no existen las malas experiencias, porque son oportunidades de aprender.

Últimamente me he dado cuenta de esto, en diferentes lados de mi vida. Tanto en el trabajo en los momentos en que critican, el orgullo está listo a saltar para levantar la defensa. He aprendido que la situación puede ser mucho más provechosa si se deja a un lado el orgullo, se aceptan los errores y limitaciones, y se toman las críticas objetivamente. Aprendiendo cada vez de cada situación.

Para lograr esto hace falta autoanalizarse y realmente encontrar cual es la fuente de las frustraciones o enojos que uno pueda tener. De allí es que es necesario olvidar el orgullo, una tarea no muy fácil, pero que lleva a ver las cosas mucho más claras.

Yo no he estudiado psicología, ni digo que estas sean verdades absolutas. Para mi no es más que una forma de pensar, lógica para mi, para lograr ver las cosas claras, definiendo un camino claro y abstrayéndolo de las situaciones que podrían dañar el buen juicio.

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